Archivo de la categoría: Momentos cálidos

La magia y sus efectos

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Enamorada de estas voces.

Pura magía para acabar el día.

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¡Vive!

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Yo siempre me siento feliz… ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie.

Esperar siempre duele; la vida es corta, por eso ama la vida.

Se feliz y sonríe siempre. Vive sobretodo para ti y recuerda:

Antes de Hablar, Escucha.

Antes de Escribir, Piensa.

Antes de Herir, Siente.

Antes de Odiar,Ama.

Antes de Rendirte, Intenta.

Antes de Morir, VIVE…

William Shakespeare 

Nosotras… y todo lo que espero para ti

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Tomo aire, me acomodo y me topo unos segundos con mi reflejo en la pantalla del ordenador que me devuelve  la sonrisa. Pulso el botón de encendido pero, en realidad, estoy tomando las llaves de mi habitación azul. ¡Aquí están! Hoy me espera una invitada muy especial. Cierro los ojos y sin darme cuenta…  otro salto por la ventana ¡ya estoy aquí! ¡

Estás dormida, o eso es lo que crees pero yo, nocturna, tengo a estas horas la suficiente energía como para situarte en un momento en muchos escenarios a la vez.  Te veo en tu casa. Al entrar se respira ese aire de las casas de pueblo acogedoras con esas grandes mesas de camilla y ese olor a comida de abuela.Una se siente bien al entrar allí. Te encuentro por primera vez, acompañada  por el tercer cafetero de ruta y tras un intento fallido de convertirte en la “gran vecina” nos vamos.

Umm¡ ¡Qué bien huele! Nada mejor que unos churros con chocolate para vencer al frío. Esta noche vienen los Magos de Oriente y entre prisas intercambiamos algunas palabras apresuradas debajo de los arcos antes de marchar a recibir regalos.

Entre estas dos escenas y sus casi diez años de por medio puedo situarte en tantísimos sitios que ya he perdido la cuenta. Lo más importante de todo es que he tenido la oportunidad de conocerte y de ser mucho más que tu amiga: tu alma gemela (como sueles llamarme). Me siento afortunada de poder contar contigo en las horas bajas y después, cuando subo, tener la certeza de que celebras cada uno de mis triunfos con una inmensa alegría.

 

Hemos crecido juntas, por dentro y por fuera  y hemos compartido la locura de la adolescencia y la no menos locura de hacernos mayores (que no viejas :p) y casi casi rozar la treintena. Hemos llorado y reído juntas. Hemos compartido confidencias (y secretos) en mil situaciones distintas. Nos hemos dicho tantas cosas y de una manera tan sincera y transparente que ya perdí la cuenta de cuantas veces te he hablado a ti misma tal y como me hablo a mi (directamente del corazón a los labios, sin procesar siquiera la información).  Y eso no pasa con la mayoría de la gente.


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Vitaminas para el alma

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Un guerrero aprovecha todas y cada una de las oportunidades para enseñarse así mismo. Manual del Guerrero de la Luz. Paulo Coelho.

Esta entrada iba a dedicarla a la frase anterior que resultó de mi experimento “mágico” de tomar una hoja de un libro al azar y elegir una frase. ( ¡Me encanta hacer esto!). Me pareció una frase muy adecuada a este momento, una buena frase de cabecera para animarse a seguir aprendiendo sobre todo aquello que, a primera vista, nos da miedo.

De conquistar las estrellas sabe mucho mi querida Audrey que me ha enamorado una vez más con este vídeo. Con él he olvidado lo que iba a deciros 😛

Asi que sustituyo la párrafada de hoy por esta maravilla: vitaminas para el alma, para dejarse llevar, soñar con cosas bonitas y hacerlas realidad.

Lucía “hepburiana”

La Princesa de la Boca de Fresa

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“…Y es ella dulce y rosa y muerde y besa;
y es una boca rosa, fresa;
y Amor no ha visto boca como esa…”

Hace un par de semanas recordé uno de los libros de mi infancia que más tiempo permaneció a mi lado y que más releí una y otra vez. Poesías de Ayer y de Hoy (para chicos y grandes) de Ana Serna. Era una recopilación de poemas de grandes poetas de todos los tiempos. Recuerdo horas y horas releyendo esos versos, copiándolos en cuadernos acompañados de dibujos. Al final, termine por memorizar muchos de ellos.

La memoria es frágil y, durante mucho tiempo, he olvidado esta parte de mi biblioteca de niñez particular de la que también forman parte encantadores títulos de colecciones tan míticas como las del Barco de Vapor o el Duende Verde. Me viene a la cabeza Mariquilla la Pelá, El Secreto de Gabriela, Rabicún, Querer la luna, la Rosa de San Jorge entre muchos otros.

No sólo olvide ese viejo libro de poemas sino que también lo perdí durante años. Casualmente pensé en él hace poco y, de repente, parte de sus poemas vinieron a mi cabeza. Lo que más me ha sorprendido es que, sin darme cuenta, he colocado a esos poetas de aquel viejo libro en mi habitación azul lo que demuestra la influencia de aquello que nos llega de pequeños y que incorporamos, casi sin darnos cuenta, a nuestra vida de adulto.

Hace una semana lo encontré¡¡¡

Un verdadero “accidente afortunado” y casual.

Estas Navidades me he encontrado de nuevo con muchos de esos versos y ahora entiendo que hace Machado en mi habitación soñando caminos y polvorientas encinas por el camino o dejando manchas de tinta de otoño en mi colcha.  También se porque un día otoñal lleno de frío me dio por crear un post con aquel “Paisaje” de Lorca. Si alguna vez Rubén Darío entró aquí como huésped fue, sin duda, a mi amistad con aquella princesa triste de la boca de fresa. (este era uno de mis preferidos). Conocí por primera vez aquella Rima de Viernes azul tan becqueriana en este libro y también la saque un día de mi subconsciente para colocarla aquí. Lo que más me ha gustado de todo en encontrar dentro de este libro las nanas de la cebolla de Miguel Hernández. 🙂

Me parece mágico este encuentro pasado presente y me encanta sentirme igual de bien que en mi niñez buceando en este libro rescatado. Como decía el gran jefe el Gran Jefe indio Seattle

“Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen”

Así sucede con los versos de estos poetas, que renacen de nuevo en cada generación que pone un libro como este en manos de una niña.

 

 

Medicina para el alma

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Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas.

Hay libros que nos trasladan a otras épocas, libros que nos hace soñar con mundos de fantasía. Otros nos invitan a  viajar muy lejos de nuestro lugar de origen o nos ayudan a aprender sobre aquello que nos apasiona. Hay tantos libros como personas. Por eso siempre he dicho que para mi es casi imposible elegir uno sólo. Hasta que Louis Hay llego a mi vida.

¿Cual es el libro que marcó tu vida?

¿Os han hecho alguna vez esa clásica pregunta? Yo ya tengo respuesta.

Y la respuesta es: Si cambias tu mente cambias tu vida.

Sería un buen paso empezar por este libro.

Todos podemos sanar nuestra vida. Os invito a leerlo. Seguramente para vosotros no significará lo mismo pues todo depende del momento que viváis. Seguramente este libro en cualquier otro año de mi vida que no hubiera sido el 2010 no hubiera tenido ni mucho menos el mismo efecto sobre mi. De un modo u otro la historia de Louis Hay y sus enseñanzas son maravillosas y todo el mundo debería conocerlas para encontrar la felicidad ( a mi me gusta llamarla paz interior).

Aparte de Louis Hay, hay un duende en zapatillas por ahí escondido que también me  regalo unas cuentas dosis de medicina para el alma  y aún no hace cada día 😉 Es un placer que hayas vuelto a mi habitación y que, en breve, nos encontremos en otra más azul si cabe que esta que volverá a confundirse con el color de tus ojos.

Lucía mística.