Archivos Mensuales: septiembre 2009

Valientes…

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valientes

Lo desconocido nos asusta. Siempre nos parece que lo que hacen otros está mejor. Demasiadas veces creemos que no seremos capaz. Pero si nos quitamos ese abrigo diseñado a base de viejos prejuicios e  inseguridades y dejamos de subestimarnos, si lo cambiamos por unos cómodos vaqueros y unas zapatillas mágicas, si nos asomamos a la ventana y damos un salto contundente hacia fuera entonces seremos conscientes de lo fácil que es sentirnos diferentes haciendo cosas nuevas y motivantes.

Y de repente un día uno se anima a adentrarse en universos desconocidos y descubre que el encanto de la tinta de la pluma o del aroma del papel se compensa creando espacios llenos de alma. De repente lo importante no es el continente sino el contenido. El poder de las palabras va más allá del lugar en el que se las deposita. El mejor consejo para aquellos que se inician en el mundo de los blogs personales es escribir con el corazón y no con la mente, es escribir para uno mismo y no para los demás. Cocina, literatura o cine, anecdotas, viajes o poemas. Habla de lo que quieras pero hazlo siempre sobre un tema que te apasione. Lee las normas y tenlas en cuenta, sigues los consejos de los que ya bucean en lo virtual pero saltate las reglas de vez en cuando para crear algo que refleje quien eres en estado puro.  En lo digital como en lo real sé la mejor versión de ti mismo.

Creo que es un buen momento para que saltéis por la ventana ¡valientes!

Mis mejores deseos en vuestra aventura.

Lucía

Nubes de algodón.

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Fragmento del relato “Imaginación”

Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama

Louis Charles Alfred de Musset

nubes

El sueño de los mayores despierta de su letargo. Escuchamos como papá y mamá abren la puerta del dormitorio y vienen hacia nosotros. Entonces te quedas inmóvil, casi sin respirar mirándolos venir hacia ti. Me has dicho que en tu planeta te han hecho prometer que sólo puedo verte yo. Entonces te empujo cariñosamente y te digo ¡No te preocupes!, ¡No pueden descubrirte! Me entran ganas de decir. ¡No pueden verte porque sólo estás en mi imaginación! Pero me callo porque me doy cuenta que ni siquiera yo estoy segura de ello. Me gusta tu colonia fresquita. Me gusta tu flequillo y tu pelo suave como una nube de algodón.  Tu sonrisa amplia y el brillo de tus ojos se contagian.

– ¿Te quedas un rato más a jugar? – te digo – ¿Te quedas conmigo para siempre?

Sonríes y me concedes mi deseo: ser para siempre el niño que llevo dentro.

Para tí, que siempre serás una parte de mí.

Lucía

Tinta de Otoño

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Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado

paraguas

Ya huele a libros por estrenar, la mina de mi lápiz luce estilizada y han caído las primeras gotas de un otoño que ni siquiera ha llegado oficialmente. Como siempre en Septiembre vuelvo a la escuela de las ilusiones renovadas y los cuadernos en blancos por escribir. Tiro esa libreta desgastada, arranco del calendario el mes de agosto y abro la ventana para que mi habitación comience a adquirir tintes y tintas otoñales. Estreno mi nueva decoración con este pequeño fragmento del poema de Machado que tantas veces leí de pequeña.