Archivos Mensuales: enero 2009

Revolution

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the_beatles

“You say you want a revolution. Well you know? We all want to change the world”

Extracto de “Revolution

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La vie en “blue”

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azul
Es Martes por la noche. Estoy sentada en mi “estudio” trabajando en la revista. Entre citas en escenarios donde se estrenan nuevos artistas. Entre ritmos de hip hop y flamenco. Entre óperas primas y poesía urbana. Entre films oscarizados y cortometrajes que quizás nunca tengan más de 30 espectadores. Entre colores y formas. Diseños y palabras. Entre todo este torbellino de arte, de repente, recuerdo que he dejado una invitación para ti en mi habitación. Saco rápidamente de mi llavero virtual la llave que me lleve hasta allí, cierro los ojos y salto por la ventana.

Aquí estoy en “mi vie en blue”. Son las ocho aunque en mi rincón azul nunca habrá relojes que controlen el tiempo. ¿Creías que me había olvidado de nuestra cita? Veo que habéis venido todos: tú y tus zapatillas, tú y tus hoyuelos. Aquí estamos nosotras también: yo y mis “certidumbres”, yo y mi imaginación, yo y … bueno después de un día de trabajo tendrás que disculpar que no haya traído mi seña más distintiva pero el “rouge” de mis labios desapareció por hoy entre conversaciones y fabulosos pedazos de chocolate negro. Estoy segura que no te importará en absoluto.

Pero no te quedes ahí. Estás en tu casa. Pasa a este rincón del fondo. Quiero presentarte a un par de amigos que también han venido. Son mis huéspedes literarios. Seguro que te son muy familiares. Cada uno de ellos ha dejado unas palabras escritas en este muro de aquí y muchas de esas palabras hablan de nosotros.

Ahí está Córtazar y su beso:
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Y me acuerdo de aquel primer beso y de aquel último y trazo una línea imaginaria entre los dos. Sorprende pensar en lo asombrosamente parecidos que son ambos aunque allí, fuera de mi mundo azul, si hayan corrido los segundos. Millones de millones de segundos no me impiden conservar un recuerdo intacto del primero y del último y experimentar la sensación de que el reloj no ha cambiado en absoluto su intensidad. Quiero que lo sepas desde ahora. No hay nada en el mundo que pueda definir mejor esta sensación que los versos de Córtazar. Por eso algún día llenaré las paredes de nuestra habitación con ellos. Para recordarnos que millones de millones de millones de segundos nunca podrán con esa boca que sonríe.

Despídete del poeta y sigamos. Quiero que veas otro fragmento del muro. Ahí está. ¿Ves esa foto inmortalizada de Lucía y Lorenzo con su cámara? Puedes cambiar los rostros y seguro que también te resulta familiar. Si quieres podemos tomar esa réflex tan bonita y retarlos. ¡Estoy segura de que ganaremos puesto que nosotros no tenemos que interpretar! Despídete de nuestros homónimos y mira para arriba. Desde aquella ventana abuardillada nos saluda Salinas con ese poema que le pediste prestado en sus manos: “Te reconozco, sí, como se conocen el fuego y los números. Pero al verte siempre parece que dejas de ser por primera vez la desconocida. Mi ser está lleno de infinitas sendas que han hecho tus pasos de andar en mí tanto”. Dice que nos lo presta para siempre a cambio de leer en voz alta, de vez en cuando, alguno de sus apuntes. Yo creo duendecillo que al final te aficionaré a la poesía igual que tú a mi a los superhéroes.

Ahora abre ese cajón que ves ahí. Junto a la calculadora esta nuestra lista de deudas pendientes. Hemos tachado algunos pero hay otras que aún nos debemos. “Te debo mil nuevas facetas que desconoces y que ni yo misma conozco pero descubriré”. Sigue tomando nota de esta deuda que te prometo no quedará inconclusa.

Shhh¡¡. No hables muy alto. Escucha: los músicos de la habitación azul han empezado a tocar sus canciones. Aquella canción con la q te di los buenos días: “Son tantas las veces que he pasado por aquí, por este túnel de Guadarrama donde apuntaste tu teléfono. No sé que hacer te llamare por la tarde… Y el sol nos deslumbra los ojos, pasamos orense de día. Quedamos en Vigo esta noche. Ayer en Coruña llovía”. Te gusta eh? Nos la llevaremos de banda sonora cuando vayamos juntos a esa tierra. También suena desde la habitación vecina los versos sabinescos que colocó allí el chico de las zapatillas y esa hermosa letra sacada del desván de nuestros duendes preferidos.”La musa que se oculta detrás del lapicero solo regala versos cuando tu me echas de menos. Suenan los cascabeles que anuncian la mañana y el aire bandolero me deslumbra la cara”. Y desde entonces son sólo esos los “Cuatro vientos” que entran por esta luminosa ventana.

“Contra el miedo” te dejé otros apuntes en mi cuarto que guardo en esta caja como un tesoro. Para que nunca olvides que estoy ahí no sólo para los buenos momentos sino para todos.
Mira quien está allí. Parece que Alicia contemporánea encontró alguna de sus respuestas aquel día en que la invite a mi rincón:
¿Me podrías indicar, por favor, hacia donde tengo que ir desde aquí?
– Eso depende de ádonde quieras llegar – contestó el Gato.

Ahora ambas sabemos exactamente el lugar donde queremos llegar y no dejamos que otro camino por muy fácilmente transitable que sea nos aparte del nuestro pese a que, a veces, encontramos en él algún obstáculo.
Manuel Vicent se ha asomado a mi ventana de madera y recita aquellas palabras que inspiro su lejana estrella.

Tumbado en la playa en medio de la oscuridad he tomado un puñado de arena.
Imagino que cada grano también es un astro, de forma que mi mano contiene todo el universo.

Ya ves que a mi habitación no le falta nada. Ni tan siquiera una playa imaginaria con firmamento incluido. Acuérdate de aquel “con vistas al mar” en el que te decía: A partir de ahora voy a disfrutar cada segundo de esa bonita vista que contemplo desde mi ventana azul y que se confunde con el color de tus ojos. El escritor nos invita a visitarla su playa. Vayamos hasta la orilla y contemplemos el paisaje. En la arena alguno de mis huéspedes ha escrito aquella frase del guerrero pacifico.

¿Qué hora es?
– Ahora.

Ya te dije que aquí nadie lleva relojes. Y me contagie de esta manía en mi universo real.
Parece que mis huéspedes ha intuido tu llegada y han preparado una fiesta a pie de playa. Allí sentada con su bolsillo lleno de optimismo está Amelié y un poco más allá toma unas notas alguien que se empeña en llamarse el alquimista. Lleva una mochila al hombro parecida a aquella de aquel hippy llamado Joe. Y a su lado Benedetti aconseja a Noa sobre como escribir unas cartas a un viejo conocido con quien un dia hizo una promesa de escribirse siempre. No muy lejos está él ¡Oh capitán, mi capitán! ¿Cómo iba a faltar Withman a la cita? Tagora y Girondo se ha mezclado con unos chicos muy extraños que dicen llamarse como uno de los pecados capitales y parecen haber congeniado. Mi querida Beatriz Rivera conversa con Audrey Hepburn sobre la esencia de ser mujer y se caen tan bien que prometen quedar en dos meses para probar ese delicioso refresco de Marzo que un día preparó en la habitación.

Guido y Dora tampoco han faltado y no han olvidado traer su tocadiscos para impregnar el aire de esta noche de enero con notas que dicen que la vida es bella. Y mientras tú y yo paseamos en una de las noches más frías y especiales del año. A a lo lejos se escucha todavía la música y las risas de la gente. Y aquí, atrapados en medio del tiempo, sin más cielo que las estrellas, quiero romper hoy otro trocito del muro que nos separaba del que apens quedan restos, asomar la cabeza y contarte algunos de mis secretos. Así es mi vida en blue. Asi es mi habitación de sueños que nunca te había mostrado tan de cerca.

Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
—Ah… me olvidaba decirte que…
—Dilo.
—… Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
—¿A decir qué?
—Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Solo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.

A ti no te lo diré nunca duendecillo, ya lo sabes. Salvo que entres en esta habitación…
Gracias por visitarme. Sal por la ventana, de un salto. Por supuesto.

Periodistas

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“Los periodistas nos dejamos llevar por la imaginación
y a veces creemos que con dos vértebras se construye un diplodocus”
André Fontaine

journalis

¿Qué habra sido de los periodistas de esta fotografía de archivo de la revista Life? ¿Qué tal quedariamos hoy en día en las ruedas de prensa con ese bombín sabinesco del señor del fondo? ¿Podría un becario en 2009 echar una cabezadita de dulce sueño como parece hacer otro de los fotografiados? ¿Qué les impulsaba a teclear sin parar en esas viejas y encantadoras maquinas de escribir? ¿Cúantas historias vivieron? ¿Cúantas historias narraron? ¿Cúantos hechos históricos presenciaron?

¿Cómo de emocionante era la vida en esa estrecha redacción de papeles desordenados? ¿Cómo es una redacción sin ordenadores, sin impresoras, sin diseñadores, sin datos de la OJD, sin páginas en color, sin Internet, sin programas de retoque de imágenes? ¿Cómo de lejana sonaría en sus cabezas las letras mágicas que cambiarían su profesión? …     d-i-g-i-t-a-l

¿Qué podriamos aprender los jovenes periodistas de estos viejos redactores del Louisville Courier Journal? ¿Y qué podriamos enseñarles nosotros a ellos? ¿Por qué y para qué reportaje tomó esta fotografía el fotografo de Life? ¿Escribía alguna mujer en el períodico? Si no era así ¿Cúanto tiempo quedaba para incluir por primera vez a una mujer en la redacción?

Si hoy me regaláran un viaje de un día en el tiempo elegiría colarme en esta foto y, lo prometo, traería todas las respuestas a estas preguntas que creo que dificilmente puedo ya resolver en su totalidad. O quizás si…

Si os apetece podéis repetir mi ejercicio de imaginación con otra de estas fotos maravillosas que Life ha  hecho públicas a través de google.