¿Cómo decirselo a un duende…?

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A veces parece lo nuestro es un rompecabezas o un puzle a medio hacer al que le faltan pocas piezas. Esas piezas que faltan son tan importantes para mí que no logro que este juego me fascine como quisiera por más que lo mire. Para mi esas piezas que faltan influyen en el resto del puzle. Para ti sólo son un par de piezas del fondo que ni si quiera es importante encontrar ahora.
Entonces ¿Qué se hace con un puzle que es imposible resolver? ¿Qué pasa cuando crees que has estado haciéndolo bien, cuando parece un puzle bien hecho pero en realidad no es así? Que las piezas encajen no significa que estén bien puestas. Significa que cada jugador las ha ido colocando a su manera sin pensar cómo las colocaba el otro.
Entonces empiezas a pensar cómo resolverlo, cómo colocar las piezas de un modo que nos entusiasme a los dos pero no lo consigo encontrar. Y esto puede llegar a ser tan desesperante que, a veces, lo mejor es… deshacerlo entero otra vez.
Lanzar al aire todas las piezas a la vez. Olvidar el puzle anterior y comenzar a construir uno completamente nuevo: despacito, con paciencia y con ilusión.
¿Es posible empezar de nuevo? ¿Será este puzle tan hermoso como lo era el anterior? ¿Conseguiremos corregir las piezas defectuosas del primero?
No tengo ni idea. Sólo sé que es mi puzle y no pienso dejar de jugar… porque si pierdo a mi compañero de juego no podría volver a ser nunca más un hada.
¿Cómo decírselo a un duende… ?

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