Archivos Mensuales: marzo 2008

A volar…

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Y tu te vienes a volar conmigo
que yo te daré alas
si tu me das abrigo…

Después de unas vacaciones tan especiales como estas me sorprendo mirandome al espejo y comprobando que me han salido unas alas con las que volar y explorar bellos parajes. Hay días en los que un par de frases de una canción son capaz de expresas todo un universo interior.
Mi universo, que esta tarde se me antoja  extrañamente emocionante.

“Lucia desvanera

El chico de las zapatillas.

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El chico de las zapatillas tiene las manos blancas y el corazón un poquito azul.

Tiene en su alma inscritos los poemas canallas de Sabina

y en su corazón todas aquellas canciones que pusieron banda sonora a sus sueños.

Le gusta la ropa de rayas y soñar con lugares imposibles

que ha leído en los libros de Carlos Ruíz Zafón.

Es de los que piensa que la felicidad con mayusculas está hecha

a base de detalles insignificantes

y por eso guarda dentro de si todo un universo

de pequeñas cosas que mostrarme.

Sueña con inmortalizar esos fugaces instantes

en que el mundo se detiene con una reflex.

Sabe escuchar como nadie en el mundo.

Tiene unos ojos  de ciencia ficción

que invitan a jugar a las adivinazas ¿ de qué color son hoy?

El chico de las zapatillas sigue conservando dentro de si

un boulevard de sueños que no se han rato

Sigue rozando por momentos la imperfección

Como todos no está exento de defectos ni de virtudes

Como siempre sigue combinando conmigo

de un modo perfectamente imperfecto.

El chico de las zapatillas es mi huesped más especial.

Por eso quiero invitaros a visitarlo a la habitación colindante,

recien estrenada y aún con olor a nuevo.

No dejéis de pasaros por ese lugar donde los sueños

tienen nombre de duende.

Desiderata azul.

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Desear equivale a desiderar. Un deseo es una pregunta que se dirige
a los astros siderales que gobiernan nuestros sueños.
Recuerdo ahora el verso de Leopardi: vaghe stelle dell,Orsa.

Se muy bien que una de estas vagas estrellas sin nombre me pertenece.
La he adoptado desde mi juventud como guía, a ella dirigo mis plegarias
si se tuerce el rumbo de mi vida, a ella le doy las gracias cuando soy feliz.

Puede que haya desaparecido hace miles de años y que su luz sólo sea
un grano de sal que brilla de noche sin nada que la sustente peromientras no se apague,
espero seguir navegando con el viento a favor
travesías todavía más azules.

Tumbado en la playa en medio de la oscuridad he tomado un puñado de arena.
Imagino que cada grano también es un astro,

de forma que mi manocontiene todo el universo.

Ahora la brisa trae un bolero desde un lejano baile de playa y mientras allí
unos adolescentes temblarán de pasión al besarse por primera vez,
aquí una pareja de amantes habla,
habla en la oscuridad con palabras ya gastadas.
Cerca de la orilla hay gente asando sardinas.

Vaghe etelle dell Órsa. Esa estrella que ya no existe es la que amo y aún me pertenece.

Manuel Vicent. “Estrellas” 

¿Cómo decirselo a un duende…?

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A veces parece lo nuestro es un rompecabezas o un puzle a medio hacer al que le faltan pocas piezas. Esas piezas que faltan son tan importantes para mí que no logro que este juego me fascine como quisiera por más que lo mire. Para mi esas piezas que faltan influyen en el resto del puzle. Para ti sólo son un par de piezas del fondo que ni si quiera es importante encontrar ahora.
Entonces ¿Qué se hace con un puzle que es imposible resolver? ¿Qué pasa cuando crees que has estado haciéndolo bien, cuando parece un puzle bien hecho pero en realidad no es así? Que las piezas encajen no significa que estén bien puestas. Significa que cada jugador las ha ido colocando a su manera sin pensar cómo las colocaba el otro.
Entonces empiezas a pensar cómo resolverlo, cómo colocar las piezas de un modo que nos entusiasme a los dos pero no lo consigo encontrar. Y esto puede llegar a ser tan desesperante que, a veces, lo mejor es… deshacerlo entero otra vez.
Lanzar al aire todas las piezas a la vez. Olvidar el puzle anterior y comenzar a construir uno completamente nuevo: despacito, con paciencia y con ilusión.
¿Es posible empezar de nuevo? ¿Será este puzle tan hermoso como lo era el anterior? ¿Conseguiremos corregir las piezas defectuosas del primero?
No tengo ni idea. Sólo sé que es mi puzle y no pienso dejar de jugar… porque si pierdo a mi compañero de juego no podría volver a ser nunca más un hada.
¿Cómo decírselo a un duende… ?