Archivos Mensuales: junio 2007

Declaración de intenciones (II parte)

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Yo quería ver siempre ese lado de la vida. Deseaba encontrármela así en cada amanecer: armónica, bella, llena de fuerza y de plenitud.

 Yo quería una libreta de hojas infinitas en la que  escribir sin parar. Una libreta de ilusiones renovadas, de sueños sin desgastar.

Yo quería no creer sólo en lo certero pues actuar siempre sobre seguro es de cobardes.

Yo quería volver  a escuchar la carcajada de aquel niño desconocido que un día cualquiera puso magia en lo cotidiano; volver a aspirar el siempre maravilloso olor a tierra mojada que embriaga el ambiente tras un chubasco repentino; volver a ver  los hoyuelos de tu sonrisa y volver a sentir esos fuegos artificiales que explotan en mi corazón cuando sin esperármelo te miro y veo en tus ojos que eres tú y sólo tu quien debe estar ahí.

Yo quería no rendirme nunca. Quería luchar diez, cien, mil, un millón de veces, antes de  dar la razón a los ladrones de sueños. ¡Adelante, siempre adelante¡, como dice ese viejo poema que lleva años presidiendo desde la pared de una de las habitaciones de mi casa.

 Yo quería sentir para siempre el reconfortante consuelo de tu abrazo y reconfortar a los que me quieren con los míos.

 Quería seguir siendo tu Amelie particular, esa que monta en exclusiva un musical improvisado para ti en mitad de una de nuestras madrugada ( de esas que nunca quiero perderme contigo).

 Querría tener cada mañana una idea extraordinaria y saber hacerla realidad.

 Querría cantar muchas veces más esa famosa canción de los sesenta mientras conduzco y cinco personas más gritan al unísono “¡¡un rayo de sol¡¡”. Querría que siguieras siendo ese rayo de sol que alumbra cada uno de mis amaneceres.

 Me senté en el centro del mundo y deseé todas estas cosas. Esta mañana encontré esa libreta de sueños repleta de hojas en blanco. Así que.. voy a empezar a escribir 🙂

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La realidad alegre de las estrellas

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Jardinero, tu jardín es como una noche feliz de vivos sueños – no se si larga o corta – cuyo amanecer le dejará al alma todavía, en los ojos del cuerpo, la realidad alegre de las estrellas.

El Jardinero. R.Tagore.

Anoche, después de meterme en mi cama, me imaginé a mi misma recitandote al oido estos versos de Tagore. Quizás porque desde la primera vez que los leí no pude dejar de pensar en ellos como un delicioso susurro: como una dulce combinación de palabras llenas de vida. Léelo otra vez ¿A que suenan a magia?

 

 

 

 

Esta noche las musas se han adentrado en mis sueños y me han pedido que te las regale, en exclusiva para ti: el alma, el cuerpo, la noche feliz de vivos sueños y la realidad alegre de las estrellas. Conserva todo eso bien seguro hasta que nos veamos… Cuando estemos juntos, en dos días, encontraremos la forma de utilizar toda esa magia. Te lo prometo 😉 No dejaremos que nada lo estropee.

Lucia nocturna

 

“Tápate los oídos, fuerte, fuerte, fuerte, más fuerte todavía… ¿oyes lo mucho que te quiero?”