Una ventana abierta al mundo

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Nubes de algodón.

Septiembre 14, 2009 · 1 comentario

Fragmento del relato “Imaginación”

Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama

Louis Charles Alfred de Musset

nubes

El sueño de los mayores despierta de su letargo. Escuchamos como papá y mamá abren la puerta del dormitorio y vienen hacia nosotros. Entonces te quedas inmóvil, casi sin respirar mirándolos venir hacia ti. Me has dicho que en tu planeta te han hecho prometer que sólo puedo verte yo. Entonces te empujo cariñosamente y te digo ¡No te preocupes!, ¡No pueden descubrirte! Me entran ganas de decir. ¡No pueden verte porque sólo estás en mi imaginación! Pero me callo porque me doy cuenta que ni siquiera yo estoy segura de ello. Me gusta tu colonia fresquita. Me gusta tu flequillo y tu pelo suave como una nube de algodón.  Tu sonrisa amplia y el brillo de tus ojos se contagian.

- ¿Te quedas un rato más a jugar? – te digo – ¿Te quedas conmigo para siempre?

Sonríes y me concedes mi deseo: ser para siempre el niño que llevo dentro.

Para tí, que siempre serás una parte de mí.

Lucía

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Sin título

Agosto 6, 2009 · 1 comentario

Me gusta este puzzle y no quiero dejar de jugar pero me faltan piezas. ¿Dónde las habré metido? …

¿Qué titulo lleva esta historia?

diferente

Y Lucia volvió a sentarse en el centro del mundo a pensar….

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Viceversa

Febrero 18, 2009 · Dejar un comentario

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“Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”

Mario Benedetti

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Lo que nunca muere…

Febrero 12, 2009 · 2 comentarios

Hoy hace justo 25 años que murió Julio Cortázar. Y hoy parece seguir más vivo que nunca en la voz de todos los que le recitan para recordarlo, en sitios públicos o en solitarias habitaciones mágicas. Son muchos los oídos repartidos por el mundo que hoy se toman un minuto en mitad del vértigo cotidiano para escuchar su voz afrancesada, llena de palabras locas y tiernas, repletas de vida. Yo también hice mi ritual de recuerdo correspondiente y disfruté por unos minutos escuchando este poema recitado por él mismo: Los Amantes.  Un placer perfecto para acabar el día y muy idonéo para mi habitación de amantes polares. Por todas las cosas y personas que, aún muriendo, nunca mueren.

LOS AMANTES

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

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La vie en “blue”

Enero 27, 2009 · 2 comentarios

azul
Es Martes por la noche. Estoy sentada en mi “estudio” trabajando en la revista. Entre citas en escenarios donde se estrenan nuevos artistas. Entre ritmos de hip hop y flamenco. Entre óperas primas y poesía urbana. Entre films oscarizados y cortometrajes que quizás nunca tengan más de 30 espectadores. Entre colores y formas. Diseños y palabras. Entre todo este torbellino de arte, de repente, recuerdo que he dejado una invitación para ti en mi habitación. Saco rápidamente de mi llavero virtual la llave que me lleve hasta allí, cierro los ojos y salto por la ventana.

Aquí estoy en “mi vie en blue”. Son las ocho aunque en mi rincón azul nunca habrá relojes que controlen el tiempo. ¿Creías que me había olvidado de nuestra cita? Veo que habéis venido todos: tú y tus zapatillas, tú y tus hoyuelos. Aquí estamos nosotras también: yo y mis “certidumbres”, yo y mi imaginación, yo y … bueno después de un día de trabajo tendrás que disculpar que no haya traído mi seña más distintiva pero el “rouge” de mis labios desapareció por hoy entre conversaciones y fabulosos pedazos de chocolate negro. Estoy segura que no te importará en absoluto.

Pero no te quedes ahí. Estás en tu casa. Pasa a este rincón del fondo. Quiero presentarte a un par de amigos que también han venido. Son mis huéspedes literarios. Seguro que te son muy familiares. Cada uno de ellos ha dejado unas palabras escritas en este muro de aquí y muchas de esas palabras hablan de nosotros.

Ahí está Córtazar y su beso:
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Y me acuerdo de aquel primer beso y de aquel último y trazo una línea imaginaria entre los dos. Sorprende pensar en lo asombrosamente parecidos que son ambos aunque allí, fuera de mi mundo azul, si hayan corrido los segundos. Millones de millones de segundos no me impiden conservar un recuerdo intacto del primero y del último y experimentar la sensación de que el reloj no ha cambiado en absoluto su intensidad. Quiero que lo sepas desde ahora. No hay nada en el mundo que pueda definir mejor esta sensación que los versos de Córtazar. Por eso algún día llenaré las paredes de nuestra habitación con ellos. Para recordarnos que millones de millones de millones de segundos nunca podrán con esa boca que sonríe.

Despídete del poeta y sigamos. Quiero que veas otro fragmento del muro. Ahí está. ¿Ves esa foto inmortalizada de Lucía y Lorenzo con su cámara? Puedes cambiar los rostros y seguro que también te resulta familiar. Si quieres podemos tomar esa réflex tan bonita y retarlos. ¡Estoy segura de que ganaremos puesto que nosotros no tenemos que interpretar! Despídete de nuestros homónimos y mira para arriba. Desde aquella ventana abuardillada nos saluda Salinas con ese poema que le pediste prestado en sus manos: “Te reconozco, sí, como se conocen el fuego y los números. Pero al verte siempre parece que dejas de ser por primera vez la desconocida. Mi ser está lleno de infinitas sendas que han hecho tus pasos de andar en mí tanto”. Dice que nos lo presta para siempre a cambio de leer en voz alta, de vez en cuando, alguno de sus apuntes. Yo creo duendecillo que al final te aficionaré a la poesía igual que tú a mi a los superhéroes.

Ahora abre ese cajón que ves ahí. Junto a la calculadora esta nuestra lista de deudas pendientes. Hemos tachado algunos pero hay otras que aún nos debemos. “Te debo mil nuevas facetas que desconoces y que ni yo misma conozco pero descubriré”. Sigue tomando nota de esta deuda que te prometo no quedará inconclusa.

Shhh¡¡. No hables muy alto. Escucha: los músicos de la habitación azul han empezado a tocar sus canciones. Aquella canción con la q te di los buenos días: “Son tantas las veces que he pasado por aquí, por este túnel de Guadarrama donde apuntaste tu teléfono. No sé que hacer te llamare por la tarde… Y el sol nos deslumbra los ojos, pasamos orense de día. Quedamos en Vigo esta noche. Ayer en Coruña llovía”. Te gusta eh? Nos la llevaremos de banda sonora cuando vayamos juntos a esa tierra. También suena desde la habitación vecina los versos sabinescos que colocó allí el chico de las zapatillas y esa hermosa letra sacada del desván de nuestros duendes preferidos.”La musa que se oculta detrás del lapicero solo regala versos cuando tu me echas de menos. Suenan los cascabeles que anuncian la mañana y el aire bandolero me deslumbra la cara”. Y desde entonces son sólo esos los “Cuatro vientos” que entran por esta luminosa ventana.

“Contra el miedo” te dejé otros apuntes en mi cuarto que guardo en esta caja como un tesoro. Para que nunca olvides que estoy ahí no sólo para los buenos momentos sino para todos.
Mira quien está allí. Parece que Alicia contemporánea encontró alguna de sus respuestas aquel día en que la invite a mi rincón:
¿Me podrías indicar, por favor, hacia donde tengo que ir desde aquí?
- Eso depende de ádonde quieras llegar – contestó el Gato.

Ahora ambas sabemos exactamente el lugar donde queremos llegar y no dejamos que otro camino por muy fácilmente transitable que sea nos aparte del nuestro pese a que, a veces, encontramos en él algún obstáculo.
Manuel Vicent se ha asomado a mi ventana de madera y recita aquellas palabras que inspiro su lejana estrella.

Tumbado en la playa en medio de la oscuridad he tomado un puñado de arena.
Imagino que cada grano también es un astro, de forma que mi mano contiene todo el universo.

Ya ves que a mi habitación no le falta nada. Ni tan siquiera una playa imaginaria con firmamento incluido. Acuérdate de aquel “con vistas al mar” en el que te decía: A partir de ahora voy a disfrutar cada segundo de esa bonita vista que contemplo desde mi ventana azul y que se confunde con el color de tus ojos. El escritor nos invita a visitarla su playa. Vayamos hasta la orilla y contemplemos el paisaje. En la arena alguno de mis huéspedes ha escrito aquella frase del guerrero pacifico.

¿Qué hora es?
- Ahora.

Ya te dije que aquí nadie lleva relojes. Y me contagie de esta manía en mi universo real.
Parece que mis huéspedes ha intuido tu llegada y han preparado una fiesta a pie de playa. Allí sentada con su bolsillo lleno de optimismo está Amelié y un poco más allá toma unas notas alguien que se empeña en llamarse el alquimista. Lleva una mochila al hombro parecida a aquella de aquel hippy llamado Joe. Y a su lado Benedetti aconseja a Noa sobre como escribir unas cartas a un viejo conocido con quien un dia hizo una promesa de escribirse siempre. No muy lejos está él ¡Oh capitán, mi capitán! ¿Cómo iba a faltar Withman a la cita? Tagora y Girondo se ha mezclado con unos chicos muy extraños que dicen llamarse como uno de los pecados capitales y parecen haber congeniado. Mi querida Beatriz Rivera conversa con Audrey Hepburn sobre la esencia de ser mujer y se caen tan bien que prometen quedar en dos meses para probar ese delicioso refresco de Marzo que un día preparó en la habitación.

Guido y Dora tampoco han faltado y no han olvidado traer su tocadiscos para impregnar el aire de esta noche de enero con notas que dicen que la vida es bella. Y mientras tú y yo paseamos en una de las noches más frías y especiales del año. A a lo lejos se escucha todavía la música y las risas de la gente. Y aquí, atrapados en medio del tiempo, sin más cielo que las estrellas, quiero romper hoy otro trocito del muro que nos separaba del que apens quedan restos, asomar la cabeza y contarte algunos de mis secretos. Así es mi vida en blue. Asi es mi habitación de sueños que nunca te había mostrado tan de cerca.

Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
—Ah… me olvidaba decirte que…
—Dilo.
—… Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
—¿A decir qué?
—Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Solo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.

A ti no te lo diré nunca duendecillo, ya lo sabes. Salvo que entres en esta habitación…
Gracias por visitarme. Sal por la ventana, de un salto. Por supuesto.

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Poema de cabecera (de otros tiempos)

Enero 23, 2009 · 1 comentario

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Alegría

Enero 20, 2009 · Dejar un comentario

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“La alegría es más escasa, más difícil y más bella que la tristeza. Más que una necesidad natural, se ha convertido para mí en una obligación moral”
La educación de las hadas

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Cosas que ya sabes pero siempre olvidas.

Febrero 13, 2008 · 1 comentario

Una lista que no deberiamos olvidar pero que, irremediblemente, olvidaremos. Al menos, entre olvido y olvido quizás sepamos darnos cuenta de la verdad que encierran estas palabras. ¿Filosofía barata? Más bien una verdad como una catedral. Esto va para enamorados, decepcionados, solteros y solteras de oro, ligones de plata, romanticos soñadores y todas aquellas personas del planeta que celebren todas las posibles formas de amor todos los días del año.

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1. Espera siempre lo inesperado porque lo único cierto es la incerteza.

2. La vida será coser y cantar si trabajas tano para simplicarla como lo haces para complicarla.

3. La gente común y corriente logra cosas extraordinarias.

4. La manera más segura de fracasar es intentar complacer a todo el mundo.

5. Con una mala actitud puedes perderte un montón de cosas que la vida quiere ofrecerte.

6. Las mentes inteligentes hacen preguntas estupidas.

7. No hay nadie que pueda darte un consejo más sabio que tu mismo.

8. Todo lo que puedes experimentar está en al ahora, asi que ¿Por qué no te encuentras allí?

9. Si de verdad la yerba del otro lado de la valla es más verde, prueba a regar la de tu lado.

10. La mayor causa de problemas en tu vida eres tú mismo.

Del libro “Mil y una cosa que ya sabes pero que siempre olvidas”

“Hoy se celebra el Día de los Enamorados. En 4 días el Día de Lorenzo y Lucía”

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Principio de incertidumbre.

Enero 27, 2008 · 5 comentarios

“La aventura es el intento cotidiano de romper con la rutina. Este puede ser un buen principio, tu principio… Principio de incertidumbre”

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Puede que todo siga igual. También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.

Ismael Serrano

Me gusta como suena Nosotros: dos personas en una…

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Abriré la ventana…

Enero 19, 2008 · 1 comentario

  Piedritas en la Ventana

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De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

Mario Benedetti

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