El chico de las zapatillas tiene las manos blancas y el corazón un poquito azul.
Tiene en su alma inscritos los poemas canallas de Sabina
y en su corazón todas aquellas canciones que pusieron banda sonora a sus sueños.
Le gusta la ropa de rayas y soñar con lugares imposibles
que ha leído en los libros de Carlos Ruíz Zafón.
Es de los que piensa que la felicidad con mayusculas está hecha
a base de detalles insignificantes
y por eso guarda dentro de si todo un universo
de pequeñas cosas que mostrarme.
Sueña con inmortalizar esos fugaces instantes
en que el mundo se detiene con una reflex.
Sabe escuchar como nadie en el mundo.
Tiene unos ojos de ciencia ficción
que invitan a jugar a las adivinazas ¿ de qué color son hoy?
El chico de las zapatillas sigue conservando dentro de si
un boulevard de sueños que no se han rato
Sigue rozando por momentos la imperfección
Como todos no está exento de defectos ni de virtudes
Como siempre sigue combinando conmigo
de un modo perfectamente imperfecto.
El chico de las zapatillas es mi huesped más especial.
Por eso quiero invitaros a visitarlo a la habitación colindante,
recien estrenada y aún con olor a nuevo.
No dejéis de pasaros por ese lugar donde los sueños
tienen nombre de duende.