Y esto es más fácil que mañana jueves
y más difícil que seguir naciendo
y es un oficio extraño que te busca
y que se esconde cuando lo buscaron
y es una sombra con el techo roto,
pero en los agujeros hay estrellas.
Pampoesía Memorial de Isla Negra
1962–1964
De mi querido Pablo, además de poeta de cabecera coleccionista de caracolas. Más allá del tiempo llena esta noche de palabras infinitas y siento la brisa marina en mi rostro sin moverme delsillón.
“Inundado de asombro, con un miedo repentino y extremo, sí, con gran júbilo y orgullo, me sostengo en equilibrio sobre el gran cable. Con soltura. Un sabor todavía no reconocible atenaza mi lengua: el vehemente deseo de volar”.
Lo desconocido nos asusta. Siempre nos parece que lo que hacen otros está mejor. Demasiadas veces creemos que no seremos capaz. Pero si nos quitamos ese abrigo diseñado a base de viejos prejuicios e inseguridades y dejamos de subestimarnos, si lo cambiamos por unos cómodos vaqueros y unas zapatillas mágicas, si nos asomamos a la ventana y damos un salto contundente hacia fuera entonces seremos conscientes de lo fácil que es sentirnos diferentes haciendo cosas nuevas y motivantes.
Y de repente un día uno se anima a adentrarse en universos desconocidos y descubre que el encanto de la tinta de la pluma o del aroma del papel se compensa creando espacios llenos de alma. De repente lo importante no es el continente sino el contenido. El poder de las palabras va más allá del lugar en el que se las deposita. El mejor consejo para aquellos que se inician en el mundo de los blogs personales es escribir con el corazón y no con la mente, es escribir para uno mismo y no para los demás. Cocina, literatura o cine, anecdotas, viajes o poemas. Habla de lo que quieras pero hazlo siempre sobre un tema que te apasione. Lee las normas y tenlas en cuenta, sigues los consejos de los que ya bucean en lo virtual pero saltate las reglas de vez en cuando para crear algo que refleje quien eres en estado puro. En lo digital como en lo real sé la mejor versión de ti mismo.
Creo que es un buen momento para que saltéis por la ventana ¡valientes!
Si la vida fuera otra
y la muerte llegase
entonces, te amaría
hoy, mañana…
por siempre…
todavía
Noticias. A veces llegan en los momentos más inesperados. Una esta aún recien levantada con los ojos apenas abiertos disfrutando de su tostada y, de repente, la presentadora de informativos lo suelta. Entre una noticia deportiva y la información meteorológica me entero de la muerte de Benedetti. La cocina está llena de gente que habla y apenas sin escuchar nada me doy cuenta que hoy, a mi habitación azul, le faltará uno de sus huespedes más inolvidables.
Mi historia con Benedetti comenzó mucho antes de nacer cuando mi padre le regalo mi madre aquellos versos de “Hagamos un trato” para conquistarlas. Y algo mágico debió haber en aquella declaración de intenciones porque algo más de una decada después descubrí que los sentimientos de un poeta uruguayo mucho mayor que yo que vivía a cientos de kilometros reflejaban exactamente lo que sentía.
Hoy me he acordado de aquel poema que recogí hace tiempo en mi fotolog: “Los formales y el frío”, de como me fascinaron sus versos. He recordado a mi profesor de literatura recitando aquel contundente“No te salves”. Hoy me he quitado mi “Corazón coraza” y me he dado cuenta de las veces que, sin pensarlo siquiera, he tecleado en google Benedetti para bucear en su propio universo de sensaciones. Aquel “Chau pesimismo”, “Viceversa”, “Piedrecitas en la Ventana”, … Esa alegría de Benedetti que fue tantas cosas, que probó “el viento del exilio”, que experimentó el amor y el desamor, la justicia y la injusticial, que plasmó cada sensación en un poema y que hizo cualquier sentimiento cotidiano y a la vez convirtio lo rutinario en mágico.
En el trabajo, no me he resistido a hacer una pequeña parada para saber que dice el mundo ahora que el poeta se calla. Y me he dado cuenta que esa es la verdadera magia de la poesía, de la escritura y de las vidas llenas de vida… que nunca se terminan. Benedetti ha muerto pero todo sigue lleno de sus versos. Podemos seguir disfrutando de su forma de ver el mundo exactamente igual que ayer. Podemos seguir tecleando su nombre en el universo de lo virtual para que como si de un juego maravilloso se tratara los modernos buscadores nos devuelvan una lista interminable de poemas escritos hace décadas. Lo verdaderamente especial es que cada vez que alguien lee de nuevo un poema de Benedetti vuelve a reescribir la historia, vuelve a darle un nuevo sentido. Así cada poema de Mario contiene miles de millones de historias que seguirán alimentando por siempre nuestra inspiración y nuestras ganas de vivir y sentir.
¿Hay una mejor forma de convertirse en inmortal?
Me gusta como acaba Alfonso Tordecillas su particular homenaje al poeta, uno de los primeros articulos (todos llenos de emoción, nostalgía y palabras de homenaje de personas de todas las edades y lugares del mundo) que he leido sobre Benedetti en el día de hoy. Lo hace con un simple: “Nos vemos, viejo”.
Bajé al mercado
y traje
tomates diarios aguaceros
endivias y envidias
gambas grupas y amenes
harina monosílabos jerez
instantáneas estornudos arroz
alcachofas y gritos
rarísimos silencios
página en blanco
aquí te dejo todo
haz lo que quieras
espabílate
o por lo menos organízate
yo me echaré una siesta
ojalá me despiertes
con algo original
y sugestivo
para que yo lo firme
Lo escribió Antonio Machado antes de morir. Fue encontrado en el bolsillo del gastado gabán con con que había cruzado los Pirineos en su huida hacia el exilio. De nuevo la poesía, el arte, la cultura salvando al hombres hasta el final. Cuando ya nos nosqueda nada, dice Rosa Montero, siempre nos salva la escritura. Eso debió pensar el poeta que pese a haber quedado ese poema de sólo nueve palabras inconcluso, me parece más grandioso que muchos de los acabados.
Esos días azules y ese sol de la infancia… Un poema cuyo final podemos imaginar todos, a nuestra manera. Una forma tan magistral como poco premeditada de poner un punto y final encantador a toda una obra llena de sensaciones y ensoñaciones maravillosas. Un inesperado microrelato para la eternidad.
Y además esas ocho palabras contienen la palabra azul. Quizás por eso me gustan tanto.
A pesar de mi torpor, de mis ojos hinchados, de mi panza, de mi aire de recién salido de la cueva, no me detengo nunca. Tengo prisa. Siempre he tenido prisa. Día e noche zumba en mi cráneo la abeja. Salto de la mañana a la noche, del sueño al despertar, del tumulto a la soledad, del alba al crepúsculo. Inútil que cada una de las cuatro estaciones me presente su mesa opulenta. Inútil el rasgueo de madrugada de canario, el lecho hermoso como un río en verano, esa adolescente y su lágrima, cortada al declinar el otoño. En balde el mediodía y su tallo de cristal, las hojas verdes que lo filtran, las piedras que niega, las sombras que esculpe.Todas estas plenitudes me apuram de un trago. Voy y vuelvo, me revuelco, me revuelvo y me revuelvo, salgo y entro, me asomo, oigo musica, me rasco,medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós al que fui, me demoro con el que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. Adónde? No sé, nada sé – excepto que no estoy en mi sitio.
Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba aquí, donde yo estoy, sino en donde no estoy ni he estado nunca. En alguna parte hay un lugar vácio y ese vácio se llenara de mí y yo me asentaré en ese hueco que insensiblemente rebosará de mí, pleno de mi hasta volverse fuente o surtidor.Ymi vácio, el vácio de mí que soy ahora, se llenara de sí, pleno de sí, pleno de ser hasta los bordes.
Tengo prisa por estar. Corro tras de mi tras de mi, tras de mi sitio, tras de mi hueco. Quien me ha reservado ese sitio? Como se llama mi fatalidad? Quién es y que es lo que me mueve y qué es lo que aguarda mi advenimiento para cumplirse y para cumplirme? No, sé. Tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama. Aunque dé vueltas e vueltas en mi jaula. Clavado por un hombre, un gesto, un tic, me muevo y remuevo. Esta casa, estos amigos, estos paises, estas manos, esta boca, estas letras que formam esta imagem que se ha desprendido sin previo aviso de no se dónde y me ha dado en el pecho, no son mi sitio. Ni esto ni aquello es mi sitio.
Todo lo que me sostiene y sostengo sosteniendome es alambrada, muro. Y todo lo que salta mi prisa. Este cuerpo me oferece su cuerpo, este mar me saca se saca del vientre siete olas , siete desnudeces, siete sonrisas, siete cabrillas blancas. Doy las gracias y me largo. Sí, el passeo ha sido muy divertido, la conversacion instructiva, aún es temprano, la función no acaba y de ninguma manera tengo la pretensión de conocer el desenlance. Lo siento: tengo prisa. Tengo ganas de estar libre de mi prisa, tengo prisa por acostarme y levantarme sin decirme: adios, tengo prisa.
“Los periodistas nos dejamos llevar por la imaginación
y a veces creemos que con dos vértebras se construye un diplodocus”
André Fontaine
¿Qué habra sido de los periodistas de esta fotografía de archivo de la revista Life? ¿Qué tal quedariamos hoy en día en las ruedas de prensa con ese bombín sabinesco del señor del fondo? ¿Podría un becario en 2009 echar una cabezadita de dulce sueño como parece hacer otro de los fotografiados? ¿Qué les impulsaba a teclear sin parar en esas viejas y encantadoras maquinas de escribir? ¿Cúantas historias vivieron? ¿Cúantas historias narraron? ¿Cúantos hechos históricos presenciaron?
¿Cómo de emocionante era la vida en esa estrecha redacción de papeles desordenados? ¿Cómo es una redacción sin ordenadores, sin impresoras, sin diseñadores, sin datos de la OJD, sin páginas en color, sin Internet, sin programas de retoque de imágenes? ¿Cómo de lejana sonaría en sus cabezas las letras mágicas que cambiarían su profesión? … d-i-g-i-t-a-l
¿Qué podriamos aprender los jovenes periodistas de estos viejos redactores del Louisville Courier Journal? ¿Y qué podriamos enseñarles nosotros a ellos? ¿Por qué y para qué reportaje tomó esta fotografía el fotografo de Life? ¿Escribía alguna mujer en el períodico? Si no era así ¿Cúanto tiempo quedaba para incluir por primera vez a una mujer en la redacción?
Si hoy me regaláran un viaje de un día en el tiempo elegiría colarme en esta foto y, lo prometo, traería todas las respuestas a estas preguntas que creo que dificilmente puedo ya resolver en su totalidad. O quizás si…
Si puedo pedir prestado un pantalón, una pizca de sal al vecino, un libro o un vestido de fiesta ¿Por qué no iba a hacer lo mismo con una aspiración? He encontrado una que me ha gustado mucho y que reproduzco aquí con permiso de su autora, Berna Wang que durante años y hasta hace apenas un mes me hiciera disfrutar cada día con su “Mirada Oblicua“. Ahí va:
“Que pueda dejar de cometer los errores de siempre
Hay escritores que, aunque solo sea por algunas de sus palabras, ya merecen pasar a la historia… El párrafo inicial de Antonio Gala en su libro “El dueño de la herida” y su descripción del desamor ¿Quién podría superarlo? Más palabras mágicas para “mis habitantes azules” …
¿Quién es el dueño de una carta: el remitente o el destinatario? Acaso el correo, en su trayecto al menos. ¿Quién es el dueño de la herida el que la causa o el que la padece? ¿No son las dos caras de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que le clava su dardo. Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que los llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y desencuentran… El dueño de la herida es el verdugo y es la victima, es el idolatra y es su ídolo, pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero.