
Tomo aire, me acomodo y me topo unos segundos con mi reflejo en la pantalla del ordenador que me devuelve la sonrisa. Pulso el botón de encendido pero, en realidad, estoy tomando las llaves de mi habitación azul. ¡Aquí están! Hoy me espera una invitada muy especial. Cierro los ojos y sin darme cuenta… otro salto por la ventana ¡ya estoy aquí! ¡
Estás dormida, o eso es lo que crees pero yo, nocturna, tengo a estas horas la suficiente energía como para situarte en un momento en muchos escenarios a la vez. Te veo en tu casa. Al entrar se respira ese aire de las casas de pueblo acogedoras con esas grandes mesas de camilla y ese olor a comida de abuela.Una se siente bien al entrar allí. Te encuentro por primera vez, acompañada por el tercer cafetero de ruta y tras un intento fallido de convertirte en la “gran vecina” nos vamos.
Umm¡ ¡Qué bien huele! Nada mejor que unos churros con chocolate para vencer al frío. Esta noche vienen los Magos de Oriente y entre prisas intercambiamos algunas palabras apresuradas debajo de los arcos antes de marchar a recibir regalos.
Entre estas dos escenas y sus casi diez años de por medio puedo situarte en tantísimos sitios que ya he perdido la cuenta. Lo más importante de todo es que he tenido la oportunidad de conocerte y de ser mucho más que tu amiga: tu alma gemela (como sueles llamarme). Me siento afortunada de poder contar contigo en las horas bajas y después, cuando subo, tener la certeza de que celebras cada uno de mis triunfos con una inmensa alegría.
Hemos crecido juntas, por dentro y por fuera y hemos compartido la locura de la adolescencia y la no menos locura de hacernos mayores (que no viejas :p) y casi casi rozar la treintena. Hemos llorado y reído juntas. Hemos compartido confidencias (y secretos) en mil situaciones distintas. Nos hemos dicho tantas cosas y de una manera tan sincera y transparente que ya perdí la cuenta de cuantas veces te he hablado a ti misma tal y como me hablo a mi (directamente del corazón a los labios, sin procesar siquiera la información). Y eso no pasa con la mayoría de la gente.



