“Estos días azules y este sol de la infancia…”.
Lo escribió Antonio Machado antes de morir. Fue encontrado en el bolsillo del gastado gabán con con que había cruzado los Pirineos en su huida hacia el exilio. De nuevo la poesía, el arte, la cultura salvando al hombres hasta el final. Cuando ya nos nosqueda nada, dice Rosa Montero, siempre nos salva la escritura. Eso debió pensar el poeta que pese a haber quedado ese poema de sólo nueve palabras inconcluso, me parece más grandioso que muchos de los acabados.
Esos días azules y ese sol de la infancia… Un poema cuyo final podemos imaginar todos, a nuestra manera. Una forma tan magistral como poco premeditada de poner un punto y final encantador a toda una obra llena de sensaciones y ensoñaciones maravillosas. Un inesperado microrelato para la eternidad.
Y además esas ocho palabras contienen la palabra azul. Quizás por eso me gustan tanto.
1 respuesta hasta el momento ↓
nacidaendomingo20 // Marzo 9, 2009 a 4:21 pm |
Me he quedado un tiempo sobre tus páginas… permiteme que te enlace, pretendo seguirte.