Una ventana abierta al mundo

Todavía.

Mayo 18, 2009 · 1 comentario

Si la vida fuera otra
y la muerte llegase
entonces, te amaría
hoy, mañana…
por siempre…
todavía

benedetti

Noticias. A veces llegan en los momentos más inesperados. Una esta aún recien levantada con los ojos apenas abiertos disfrutando de su tostada y, de repente, la presentadora de informativos lo suelta. Entre una noticia deportiva y la información meteorológica me entero de la muerte de Benedetti. La cocina está llena de gente que habla y apenas sin escuchar nada me doy cuenta que hoy, a mi habitación azul, le faltará uno de sus huespedes más inolvidables.

Mi historia con Benedetti comenzó mucho antes de nacer cuando mi padre le regalo mi madre aquellos versos de “Hagamos un trato” para conquistarlas. Y algo mágico debió haber en aquella declaración de intenciones porque algo más de una decada después descubrí que los sentimientos de un poeta uruguayo mucho mayor que  yo que vivía a cientos de kilometros reflejaban exactamente lo que sentía.

Hoy me he acordado de aquel poema que recogí hace tiempo en mi fotolog: “Los formales y el frío”, de como me fascinaron sus versos. He recordado a mi profesor de literatura recitando aquel contundente “No te salves”. Hoy me he quitado mi “Corazón coraza” y me  he dado cuenta de las veces que, sin pensarlo siquiera, he tecleado en google Benedetti para bucear en su propio universo de sensaciones. Aquel “Chau pesimismo”,  “Viceversa”, “Piedrecitas en la Ventana”, … Esa alegría de Benedetti que fue tantas cosas, que probó “el viento del exilio”, que experimentó el amor y el desamor, la justicia y la injusticial, que plasmó cada sensación en un poema y que hizo cualquier sentimiento cotidiano y a la vez convirtio lo rutinario en mágico.

En el trabajo, no me he resistido a hacer una pequeña parada para saber que dice el mundo ahora que el poeta se calla. Y me he dado cuenta que esa es la verdadera magia de la poesía, de la escritura y de las vidas llenas de vida… que nunca se terminan. Benedetti ha muerto pero todo sigue lleno de sus versos. Podemos seguir disfrutando de su forma de ver el mundo exactamente igual que ayer. Podemos seguir tecleando su nombre en el universo de lo virtual para que como si de un juego maravilloso se tratara los modernos buscadores nos devuelvan una lista interminable de poemas escritos hace décadas. Lo verdaderamente especial es que cada vez que alguien lee de nuevo un poema de Benedetti vuelve a reescribir la historia, vuelve a darle un nuevo sentido. Así cada poema de Mario contiene miles de millones de historias que seguirán alimentando por siempre nuestra inspiración y nuestras ganas de vivir y sentir.

¿Hay una mejor forma de convertirse en inmortal?

Me gusta como acaba Alfonso Tordecillas su particular homenaje al poeta, uno de los primeros articulos (todos llenos de emoción, nostalgía y palabras de homenaje de personas de todas las edades y lugares del mundo)  que he leido sobre Benedetti en el día de hoy. Lo hace con un simple: Nos vemos, viejo”.

Seguirás tirando piedrecitas de alegría en la ventana de mi habitación azúl.

Hasta siempre poeta

Página en Blanco

Bajé al mercado
y traje
tomates diarios aguaceros
endivias y envidias
gambas grupas y amenes
harina monosílabos jerez
instantáneas estornudos arroz
alcachofas y gritos
rarísimos silencios

página en blanco
aquí te dejo todo
haz lo que quieras
espabílate
o por lo menos organízate

yo me echaré una siesta
ojalá me despiertes
con algo original
y sugestivo
para que yo lo firme

M.B.

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Nueve palabras para la eternidad

Febrero 24, 2009 · 1 comentario

“Estos días azules y este sol de la infancia…”.

Lo escribió Antonio Machado antes de morir. Fue encontrado en el bolsillo del gastado gabán con con que había cruzado los Pirineos  en su huida  hacia el exilio. De nuevo la poesía, el arte, la cultura salvando al hombres hasta el final. Cuando ya nos nosqueda nada, dice Rosa Montero, siempre nos salva la escritura. Eso debió pensar el poeta que pese a haber quedado ese poema de sólo nueve palabras inconcluso, me parece más grandioso que muchos de los acabados.

Esos días azules y ese sol de la infancia…  Un poema cuyo final podemos imaginar todos, a nuestra manera. Una forma tan magistral como poco premeditada de poner un punto y final encantador a toda una obra llena de sensaciones y ensoñaciones maravillosas. Un inesperado microrelato para la eternidad.

Y además esas ocho palabras contienen la palabra azul. Quizás por eso me gustan tanto. :)

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Viceversa

Febrero 18, 2009 · Deja un comentario

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“Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”

Mario Benedetti

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Tengo Prisa

Febrero 18, 2009 · Deja un comentario

A pesar de mi torpor, de mis ojos hinchados, de mi panza, de mi aire de recién salido de la cueva, no me detengo nunca. Tengo prisa. Siempre he tenido prisa. Día e noche zumba en mi cráneo la abeja. Salto de la mañana a la noche, del sueño al despertar, del tumulto a la soledad, del alba al crepúsculo. Inútil que cada una de las cuatro estaciones me presente su mesa opulenta. Inútil el rasgueo de madrugada de canario, el lecho hermoso como un río en verano, esa adolescente y su lágrima, cortada al declinar el otoño. En balde el mediodía y su tallo de cristal, las hojas verdes que lo filtran, las piedras que niega, las sombras que esculpe.Todas estas plenitudes me apuram de un trago. Voy y vuelvo, me revuelco, me revuelvo y me revuelvo, salgo y entro, me asomo, oigo musica, me rasco,medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós al que fui, me demoro con el que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. Adónde? No sé, nada sé – excepto que no estoy en mi sitio.

Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba aquí, donde yo estoy, sino en donde no estoy ni he estado nunca. En alguna parte hay un lugar vácio y ese vácio se llenara de mí y yo me asentaré en ese hueco que insensiblemente rebosará de mí, pleno de mi hasta volverse fuente o surtidor.Ymi vácio, el vácio de mí que soy ahora, se llenara de sí, pleno de sí, pleno de ser hasta los bordes.

Tengo prisa por estar. Corro tras de mi tras de mi, tras de mi sitio, tras de mi hueco. Quien me ha reservado ese sitio? Como se llama mi fatalidad? Quién es y que es lo que me mueve y qué es lo que aguarda mi advenimiento para cumplirse y para cumplirme? No, sé. Tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama. Aunque dé vueltas e vueltas en mi jaula. Clavado por un hombre, un gesto, un tic, me muevo y remuevo. Esta casa, estos amigos, estos paises, estas manos, esta boca, estas letras que formam esta imagem que se ha desprendido sin previo aviso de no se dónde y me ha dado en el pecho, no son mi sitio. Ni esto ni aquello es mi sitio.

Todo lo que me sostiene y sostengo sosteniendome es alambrada, muro. Y todo lo que salta mi prisa. Este cuerpo me oferece su cuerpo, este mar me saca se saca del vientre siete olas , siete desnudeces, siete sonrisas, siete cabrillas blancas. Doy las gracias y me largo. Sí, el passeo ha sido muy divertido, la conversacion instructiva, aún es temprano, la función no acaba y de ninguma manera tengo la pretensión de conocer el desenlance. Lo siento: tengo prisa. Tengo ganas de estar libre de mi prisa, tengo prisa por acostarme y levantarme sin decirme: adios, tengo prisa.

Octavio Paz, de Aguila y Sol – 1949

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Lo que nunca muere…

Febrero 12, 2009 · 2 comentarios

Hoy hace justo 25 años que murió Julio Cortázar. Y hoy parece seguir más vivo que nunca en la voz de todos los que le recitan para recordarlo, en sitios públicos o en solitarias habitaciones mágicas. Son muchos los oídos repartidos por el mundo que hoy se toman un minuto en mitad del vértigo cotidiano para escuchar su voz afrancesada, llena de palabras locas y tiernas, repletas de vida. Yo también hice mi ritual de recuerdo correspondiente y disfruté por unos minutos escuchando este poema recitado por él mismo: Los Amantes.  Un placer perfecto para acabar el día y muy idonéo para mi habitación de amantes polares. Por todas las cosas y personas que, aún muriendo, nunca mueren.

LOS AMANTES

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

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Revolution

Enero 29, 2009 · 6 comentarios

the_beatles

“You say you want a revolution. Well you know? We all want to change the world”

Extracto de “Revolution

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La vie en “blue”

Enero 27, 2009 · 2 comentarios

azul
Es Martes por la noche. Estoy sentada en mi “estudio” trabajando en la revista. Entre citas en escenarios donde se estrenan nuevos artistas. Entre ritmos de hip hop y flamenco. Entre óperas primas y poesía urbana. Entre films oscarizados y cortometrajes que quizás nunca tengan más de 30 espectadores. Entre colores y formas. Diseños y palabras. Entre todo este torbellino de arte, de repente, recuerdo que he dejado una invitación para ti en mi habitación. Saco rápidamente de mi llavero virtual la llave que me lleve hasta allí, cierro los ojos y salto por la ventana.

Aquí estoy en “mi vie en blue”. Son las ocho aunque en mi rincón azul nunca habrá relojes que controlen el tiempo. ¿Creías que me había olvidado de nuestra cita? Veo que habéis venido todos: tú y tus zapatillas, tú y tus hoyuelos. Aquí estamos nosotras también: yo y mis “certidumbres”, yo y mi imaginación, yo y … bueno después de un día de trabajo tendrás que disculpar que no haya traído mi seña más distintiva pero el “rouge” de mis labios desapareció por hoy entre conversaciones y fabulosos pedazos de chocolate negro. Estoy segura que no te importará en absoluto.

Pero no te quedes ahí. Estás en tu casa. Pasa a este rincón del fondo. Quiero presentarte a un par de amigos que también han venido. Son mis huéspedes literarios. Seguro que te son muy familiares. Cada uno de ellos ha dejado unas palabras escritas en este muro de aquí y muchas de esas palabras hablan de nosotros.

Ahí está Córtazar y su beso:
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Y me acuerdo de aquel primer beso y de aquel último y trazo una línea imaginaria entre los dos. Sorprende pensar en lo asombrosamente parecidos que son ambos aunque allí, fuera de mi mundo azul, si hayan corrido los segundos. Millones de millones de segundos no me impiden conservar un recuerdo intacto del primero y del último y experimentar la sensación de que el reloj no ha cambiado en absoluto su intensidad. Quiero que lo sepas desde ahora. No hay nada en el mundo que pueda definir mejor esta sensación que los versos de Córtazar. Por eso algún día llenaré las paredes de nuestra habitación con ellos. Para recordarnos que millones de millones de millones de segundos nunca podrán con esa boca que sonríe.

Despídete del poeta y sigamos. Quiero que veas otro fragmento del muro. Ahí está. ¿Ves esa foto inmortalizada de Lucía y Lorenzo con su cámara? Puedes cambiar los rostros y seguro que también te resulta familiar. Si quieres podemos tomar esa réflex tan bonita y retarlos. ¡Estoy segura de que ganaremos puesto que nosotros no tenemos que interpretar! Despídete de nuestros homónimos y mira para arriba. Desde aquella ventana abuardillada nos saluda Salinas con ese poema que le pediste prestado en sus manos: “Te reconozco, sí, como se conocen el fuego y los números. Pero al verte siempre parece que dejas de ser por primera vez la desconocida. Mi ser está lleno de infinitas sendas que han hecho tus pasos de andar en mí tanto”. Dice que nos lo presta para siempre a cambio de leer en voz alta, de vez en cuando, alguno de sus apuntes. Yo creo duendecillo que al final te aficionaré a la poesía igual que tú a mi a los superhéroes.

Ahora abre ese cajón que ves ahí. Junto a la calculadora esta nuestra lista de deudas pendientes. Hemos tachado algunos pero hay otras que aún nos debemos. “Te debo mil nuevas facetas que desconoces y que ni yo misma conozco pero descubriré”. Sigue tomando nota de esta deuda que te prometo no quedará inconclusa.

Shhh¡¡. No hables muy alto. Escucha: los músicos de la habitación azul han empezado a tocar sus canciones. Aquella canción con la q te di los buenos días: “Son tantas las veces que he pasado por aquí, por este túnel de Guadarrama donde apuntaste tu teléfono. No sé que hacer te llamare por la tarde… Y el sol nos deslumbra los ojos, pasamos orense de día. Quedamos en Vigo esta noche. Ayer en Coruña llovía”. Te gusta eh? Nos la llevaremos de banda sonora cuando vayamos juntos a esa tierra. También suena desde la habitación vecina los versos sabinescos que colocó allí el chico de las zapatillas y esa hermosa letra sacada del desván de nuestros duendes preferidos.”La musa que se oculta detrás del lapicero solo regala versos cuando tu me echas de menos. Suenan los cascabeles que anuncian la mañana y el aire bandolero me deslumbra la cara”. Y desde entonces son sólo esos los “Cuatro vientos” que entran por esta luminosa ventana.

“Contra el miedo” te dejé otros apuntes en mi cuarto que guardo en esta caja como un tesoro. Para que nunca olvides que estoy ahí no sólo para los buenos momentos sino para todos.
Mira quien está allí. Parece que Alicia contemporánea encontró alguna de sus respuestas aquel día en que la invite a mi rincón:
¿Me podrías indicar, por favor, hacia donde tengo que ir desde aquí?
- Eso depende de ádonde quieras llegar – contestó el Gato.

Ahora ambas sabemos exactamente el lugar donde queremos llegar y no dejamos que otro camino por muy fácilmente transitable que sea nos aparte del nuestro pese a que, a veces, encontramos en él algún obstáculo.
Manuel Vicent se ha asomado a mi ventana de madera y recita aquellas palabras que inspiro su lejana estrella.

Tumbado en la playa en medio de la oscuridad he tomado un puñado de arena.
Imagino que cada grano también es un astro, de forma que mi mano contiene todo el universo.

Ya ves que a mi habitación no le falta nada. Ni tan siquiera una playa imaginaria con firmamento incluido. Acuérdate de aquel “con vistas al mar” en el que te decía: A partir de ahora voy a disfrutar cada segundo de esa bonita vista que contemplo desde mi ventana azul y que se confunde con el color de tus ojos. El escritor nos invita a visitarla su playa. Vayamos hasta la orilla y contemplemos el paisaje. En la arena alguno de mis huéspedes ha escrito aquella frase del guerrero pacifico.

¿Qué hora es?
- Ahora.

Ya te dije que aquí nadie lleva relojes. Y me contagie de esta manía en mi universo real.
Parece que mis huéspedes ha intuido tu llegada y han preparado una fiesta a pie de playa. Allí sentada con su bolsillo lleno de optimismo está Amelié y un poco más allá toma unas notas alguien que se empeña en llamarse el alquimista. Lleva una mochila al hombro parecida a aquella de aquel hippy llamado Joe. Y a su lado Benedetti aconseja a Noa sobre como escribir unas cartas a un viejo conocido con quien un dia hizo una promesa de escribirse siempre. No muy lejos está él ¡Oh capitán, mi capitán! ¿Cómo iba a faltar Withman a la cita? Tagora y Girondo se ha mezclado con unos chicos muy extraños que dicen llamarse como uno de los pecados capitales y parecen haber congeniado. Mi querida Beatriz Rivera conversa con Audrey Hepburn sobre la esencia de ser mujer y se caen tan bien que prometen quedar en dos meses para probar ese delicioso refresco de Marzo que un día preparó en la habitación.

Guido y Dora tampoco han faltado y no han olvidado traer su tocadiscos para impregnar el aire de esta noche de enero con notas que dicen que la vida es bella. Y mientras tú y yo paseamos en una de las noches más frías y especiales del año. A a lo lejos se escucha todavía la música y las risas de la gente. Y aquí, atrapados en medio del tiempo, sin más cielo que las estrellas, quiero romper hoy otro trocito del muro que nos separaba del que apens quedan restos, asomar la cabeza y contarte algunos de mis secretos. Así es mi vida en blue. Asi es mi habitación de sueños que nunca te había mostrado tan de cerca.

Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
—Ah… me olvidaba decirte que…
—Dilo.
—… Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
—¿A decir qué?
—Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Solo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.

A ti no te lo diré nunca duendecillo, ya lo sabes. Salvo que entres en esta habitación…
Gracias por visitarme. Sal por la ventana, de un salto. Por supuesto.

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Periodistas

Enero 23, 2009 · Deja un comentario

“Los periodistas nos dejamos llevar por la imaginación
y a veces creemos que con dos vértebras se construye un diplodocus”
André Fontaine

journalis

¿Qué habra sido de los periodistas de esta fotografía de archivo de la revista Life? ¿Qué tal quedariamos hoy en día en las ruedas de prensa con ese bombín sabinesco del señor del fondo? ¿Podría un becario en 2009 echar una cabezadita de dulce sueño como parece hacer otro de los fotografiados? ¿Qué les impulsaba a teclear sin parar en esas viejas y encantadoras maquinas de escribir? ¿Cúantas historias vivieron? ¿Cúantas historias narraron? ¿Cúantos hechos históricos presenciaron?

¿Cómo de emocionante era la vida en esa estrecha redacción de papeles desordenados? ¿Cómo es una redacción sin ordenadores, sin impresoras, sin diseñadores, sin datos de la OJD, sin páginas en color, sin Internet, sin programas de retoque de imágenes? ¿Cómo de lejana sonaría en sus cabezas las letras mágicas que cambiarían su profesión? …     d-i-g-i-t-a-l

¿Qué podriamos aprender los jovenes periodistas de estos viejos redactores del Louisville Courier Journal? ¿Y qué podriamos enseñarles nosotros a ellos? ¿Por qué y para qué reportaje tomó esta fotografía el fotografo de Life? ¿Escribía alguna mujer en el períodico? Si no era así ¿Cúanto tiempo quedaba para incluir por primera vez a una mujer en la redacción?

Si hoy me regaláran un viaje de un día en el tiempo elegiría colarme en esta foto y, lo prometo, traería todas las respuestas a estas preguntas que creo que dificilmente puedo ya resolver en su totalidad. O quizás si…

Si os apetece podéis repetir mi ejercicio de imaginación con otra de estas fotos maravillosas que Life ha  hecho públicas a través de google.

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Poema de cabecera (de otros tiempos)

Enero 23, 2009 · 1 comentario

noquierouetevayas2

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Alegría

Enero 20, 2009 · Deja un comentario

payasariendouq6

“La alegría es más escasa, más difícil y más bella que la tristeza. Más que una necesidad natural, se ha convertido para mí en una obligación moral”
La educación de las hadas

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